Herencias de nuestro tercer Mundial


Por: Francisco Javier González
México vuelve a colocarse frente a uno de esos momentos donde el deporte trasciende la cancha. A meses de recibir una nueva Copa del Mundo, la conversación no se limita a estadios, selecciones o turismo: implica revisar qué permanece después del espectáculo.
Cada Mundial funciona como un espejo de su tiempo. Tecnología, infraestructura, economía, tensiones sociales y transformación urbana quedan expuestas bajo una vitrina global. Desde 1970 hasta 2026, el país no solo ha cambiado su relación con el futbol, sino también con la innovación, la conectividad y su propia posición internacional.

Lo que antes representaba modernidad hoy enfrenta nuevas preguntas: inteligencia artificial, vigilancia, movilidad, consumo y legado económico. En ese escenario, el balón sigue siendo protagonista, pero también vehículo de reflexión sobre las condiciones que moldean a una nación.
Más allá de los noventa minutos, el verdadero impacto de un Mundial se mide en las estructuras que deja atrás.
-La voz del experto- Francisco Javier González, en la edición de Elite Business.
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