La reapertura de la isla de Paul Ricard bajo el sello Zannier.

Zannier Hotels acaba de re inaugurar la Île de Bendor, la isla del sur de Francia frente a Bandol que Paul Ricard, el empresario del pastis, compró y convirtió en refugio cultural. Estudios de artistas, el primer centro de buceo del país y visitas de Dalí, Josephine Baker y Yuri Gagarin entre otros quedaron en su historia.
La isla se venía deteriorando. Marc de Jouffroy, bisnieto de Ricard y CEO de la compañía familiar, se alió con Zannier para restaurarla en un proceso de cinco años. No la vendieron: la familia sigue siendo dueña, Zannier opera. Quitaron concreto, instalaron sistemas de captación de agua de lluvia y plantaron doscientos árboles.

El nuevo hotel tiene noventa y tres habitaciones repartidas en tres conceptos: “Delos” con estética Riviera clásica, “Soukana” enfocada en bienestar, y “Madrague” con cinco casas familiares. Ocho restaurantes bajo la dirección de Lionel Levy, el chef marsellés con estrella Michelin. Galería de arte, tres talleres de artesanos y plaza al estilo de pueblo provenzal.

Zannier Hotels tiene una decena de propiedades en el mundo, entre Megève, Camboya, Vietnam y Namibia. La casa entra al sur de Francia rescatando una isla con carga cultural propia, en vez de levantar un resort desde cero.

¿Cuántas islas históricas del Mediterráneo esperan a un socio que las traiga de vuelta sin borrar su pasado?

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