Cuando la moda vuelve al taller

La moda actual atraviesa un proceso de reajuste en el que el atelier vuelve a ocupar un lugar central. No como gesto simbólico, sino como estructura operativa donde se definen técnica, forma y criterio.
En Maison Margiela, el atelier funciona como un laboratorio activo. Su línea Artisanal se construye a partir de procesos manuales extremos: reconstrucción de prendas, intervención directa de materiales y técnicas que requieren decisiones constantes durante la ejecución. Cada pieza responde a un proceso específico, lo que impide la repetición exacta y convierte al método en el verdadero eje creativo.

Maison Margiela
En el caso de Alaïa, el atelier se mantiene como núcleo del proceso creativo incluso después del fallecimiento de Azzedine Alaïa en 2017. Bajo la dirección actual, la casa conserva el trabajo directo sobre el cuerpo, con pruebas sucesivas que ajustan corte, tensión y estructura. La prenda se define en tiempo real, a partir de la interacción entre material y forma.

Alaïa
Estos ateliers comparten una lógica común: el tiempo es un recurso central. Horas de trabajo manual, decisiones no automatizadas y un número limitado de manos especializadas determinan el alcance de cada pieza. La producción se mantiene contenida porque el proceso lo exige.

Alaïa
El atelier conserva además un conocimiento que no se documenta fácilmente. Saber cuándo detener una costura, cómo responder a la resistencia de un tejido o ajustar un patrón durante la prueba son decisiones que dependen del criterio humano. Ese saber acumulado convierte al oficio en un activo real.
La moda vuelve a mirar al atelier porque ahí se define su permanencia.

Maison Margiela


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