El negocio del agua industrial: infraestructura que no caduca

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El agua en su carácter industrial se consolida como infraestructura estratégica dentro del crecimiento manufacturero en México.
La expansión de parques industriales y la llegada de nuevas plantas vinculadas al nearshoring elevan la demanda de tratamiento, reciclaje y reúso con estándares técnicos específicos.

El sector integra operadores globales con escala financiera significativa. Veolia registra ingresos globales aproximados de 855 mil millones de pesos anuales. Xylem reporta alrededor de 152 mil millones de pesos. Ecolab supera los 285 mil millones de pesos en ventas anuales. Estas compañías aportan tecnología, monitoreo digital, sistemas de tratamiento avanzado y contratos industriales de largo plazo.


En el ámbito nacional, Grupo Rotoplas genera ingresos en el rango de 15 mil millones de pesos anuales y participa activamente en corredores industriales del norte y el Bajío, particularmente en Nuevo León, Coahuila, Guanajuato y Querétaro. Su negocio se concentra en soluciones para parques industriales, plantas manufactureras y desarrollos urbanos de gran escala, donde instala sistemas de almacenamiento, tratamiento y reúso hídrico. Opera bajo esquemas privados y contratos público-privados, integrando infraestructura, operación y mantenimiento, especialmente en regiones donde la disponibilidad de agua condiciona nuevas inversiones industriales.


El mercado global de tratamiento de agua industrial supera los 5,700 mil millones de pesos anuales, con crecimiento sostenido impulsado por regulación ambiental, presión sobre recursos y expansión manufacturera.

El modelo financiero se estructura con inversión inicial elevada y recuperación vía contratos de suministro y contratos multianuales.  Para desarrolladores e inversionistas institucionales, la gestión del agua industrial representa un activo vinculado a infraestructura crítica, estabilidad operativa y estándares ambientales exigidos por cadenas globales de producción.


En un entorno donde la expansión de manufactura y la creciente presión sobre los recursos hídricos, el tratamiento y reúso industrial se posicionan como una actividad estructural, no cíclica. Es un negocio que no caduca, sostenido por la necesidad permanente de abastecimiento y por regulaciones ambientales cada vez más estrictas. Su crecimiento acompaña la industrialización, la urbanización y la relocalización productiva, consolidándose como una categoría de infraestructura en expansión constante.

 

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