Ciberseguridad para altos patrimonios.

Los altos patrimonios enfrentan una categoría de amenaza distinta: secuestro digital, extorsión basada en filtración de datos, suplantación de identidad y vulnerabilidad en dispositivos domésticos conectados. El objetivo no es únicamente financiero. Es reputacional y familiar.
La exposición crece con cada capa tecnológica: banca en línea, gestión de inversiones, vehículos inteligentes, sistemas de domótica, viajes internacionales y estructuras corporativas. Un error operativo puede abrir acceso a información crítica.

El costo promedio global de un ataque de ransomware supera los 4 millones de dólares por incidente. En entornos de alto patrimonio, el impacto reputacional puede superar la pérdida económica directa. Más del 50% de los ataques dirigidos a ejecutivos comienzan en dispositivos personales o familiares, no en redes empresariales.
En muchos patrimonios, la ciberseguridad se delega al equipo de TI corporativo. Sin embargo, la lógica empresarial protege continuidad operativa, no necesariamente el ecosistema familiar. La protección patrimonial exige segmentación total entre red empresarial y entorno doméstico, auditorías digitales periódicas, anonimización de datos y monitoreo reputacional independiente.
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La ciberseguridad dejó de ser gasto técnico. Es infraestructura patrimonial. En la actualidad, el nuevo estándar es control sobre la exposición.
¿Quién está protegiendo realmente el patrimonio digital de tu familia?


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