Servir para dirigir: el rasgo que distingue a los líderes


Por Alejandro Luthe
Director IPADE
En un entorno donde el liderazgo suele medirse en cifras, control y velocidad, surge una pregunta incómoda pero necesaria: ¿qué distingue realmente a quienes dirigen con impacto duradero? Desde el pensamiento humanista del IPADE, esta reflexión parte de una idea clara: la empresa no es solo una organización productiva, sino una comunidad de personas orientada a un fin valioso.
En ese contexto, el directivo deja de ser un mando distante para convertirse en alguien que impulsa, acompaña y facilita. Como planteaba Carlos Llano, la autoridad no se impone por decreto: se gana a través del servicio. No como gesto opcional, sino como una forma profundamente humana de ejercer el gobierno.

Los líderes que se colocan a sí mismos en el centro generan estructuras rígidas, miedo al error y relaciones laborales superficiales.
Cultivar el servicio como forma de liderazgo, colocando la misión y a las personas en el centro de la acción, es una manera de dirigir con claridad, firmeza de criterio y cercanía humana, que suele replicarse en las familias y en su comunidad.
Una lectura que interpela a empresarios, directivos y tomadores de decisión que saben que hoy no basta con dirigir bien: hay que saber para qué y para quién.
La reflexión completa, en la edición de Elite Business.


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